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Pobre gaviotacon el ala rota,
haciendo el camino
del sin saber a dónde.
Por un mal paso,
o por un mal quiebro,
no surcas mares,
no internas nubes
ni planeas cielos.
¿Qué te ha pasado gaviota?
¿ Qué mal día alumbró este desatino?
Me miras... y te miro.
Me sigues... yo te sigo.
Me evitas... disimulo.
Tú, sin saber qué hacer
y yo que me desentiendo y
busco cobijo en el natural
acertijo de lo que tiene que ser.
Mañana morirás de hambre,
y los cielos pintarán gaviotas
parecidas, repetidas,
sin que nada ni nadie te
pida presencia,
te asigne labores,
te siga a la pesca;
sin que el cosmos se pare
porque tú no vuelas,
que no tiene tiempo,
que va a toda vela.
Tu historia de pobre gaviota,
tocará a su fin, se
convertirá en ausencia,
por culpa de un ala rota,
y de una vida mala que
rompe alas rotas.
Ahora, sólo yo sé de ti.
Ojalá no sepas tú de mi,
de la cobardía de no
hacerme cargo, de
no intervenir.
Con vida viniste,
luego, en soledad,
cerraste los ojos,
faltaron las fuerzas,
perdiste las ganas,
caíste al suelo y
en un soplo,
se te fue la vida;
sin ser despedida,
sin un mal lamento,
no hubo ceremonia,
ni enterramiento.
Gritaré a los vientos
mientras viva,
que la mala broma
de la vida mala
no te quiso,
pasó de tus males,
y de ti se deshizo.
Pero aquel ala rota
que no llevaste contigo,
que nunca quisiste,
que nunca entendiste,
a mi me ha crecido;
que ya no me duela,
por favor te lo pido.
