http://www.youtube.com/watch?v=uPNnZ3DSDdk
Mi padre en una foto,
que ahí podemos vernos,
tantas veces me asome,
él siempre callado,
yo nunca tan solo.
Con sonrisa eterna,
corbata roja que
el cuello le aprieta,
sentado a una mesa
de no sé qué fiesta,
la cuchara en la mano,
que apoya en un plato.
Tantas veces llame al
marco de su ventana,
vana es mi presencia,
que absorto semeja,
que mira de lado,
que no le interesa,
y cansa este juego
de no decir cosas.
Se lo llevó la nada
un mal San Valentín.
De sí poco quedó,
ni los males que
en vida arrastró.
Un cementerio lo guarda,
me lo arrebató una vida
que no entiende de padres,
ni de lo que hace falta
que vuelvan a casa.
Que mis pocas visitas
a lo que de ti queda,
sean un testimonio
perenne, indemne,
que nadie las confunda
con adoración de nadas,
búsqueda de panaceas,
humo de pipa espiritual,
ni extendidas entelequias.
Que no reine la desidia,
que a pie de tumba,
los hijos tributo rindan
a todos los seres perdidos,
más si padres queridos,
y velen con respeto aquello
que despreció la vida.
Y nazca en nosotros
la esperanza de
un futuro de repudio
e insumisión; que
todos somos guiñoles
de un mal escrito guión,
que a nadie se preguntó,
que la falta de escrutinio
devino en obligación, y
es otra la mala cuenta
que en los Soles se maneja.
Y si la decisión no teme,
nos sirva la iniciativa,
quede una razón nueva,
sea otra la indignación,
la contestación medre,
que munición no hay otra
que la global extinción,
sea nuestra la venganza,
no haya olvido ni perdón.
