domingo, 25 de septiembre de 2011

ÁFRICA

Música para oir en una nueva pestaña
 https://www.youtube.com/watch?v=jDvdVwpDDKI&feature=youtu.be&t=114


África, principio de todo y final de sí misma.
Las primeras miradas conscientes giraron sus cabezas a uno y otro lado.  
Alzaron los ojos al cielo, dejándolos caer pausadamente hacia la tierra que
pisaban. Sopesaron, y tras cierta indecisión...dieron los primeros pasos.
Sabían ya del temor a la selva,  de sus crueles reglas.
No sabían  que la maldad sublima con inteligencia,  ni que
el egoísmo no puede encontrar mejor compañera de viaje, ni tampoco
del mal rédito que da entre inteligentes la existencia del otro.
La definitiva vuelta de tuerca en un  plan cósmico de sicópata al que 
le faltaban actores de leva, mutados a  hacedores de destinos, en un 
mal guión que desde entonces hemos contribuido a escribir.
Nuestra madre África, nuestra abuela Tierra, no dejan de 
quejarse, ni de arrepentirse, sin poder evitar que sus lágrimas 
escapen a través de unas manos que tapan por no querer ver.

Un mal invento nos llevó a un mal paso y un mal paso a un tormento.
El antes y el ahora ya lo conocéis. Lo que viene, ya lo imagináis.
No había nada menos necesario que la depredación eterna.
Ni precio más alto por la felicidad que la coexistencia con el horror.
Ni mayor soledad y abandono en el universo, que los conscientes.
Si hubiera estado en mi mano,  no lo hubiera permitido.
Pero todo fue, todo se dio.  
En memoria de lo damnificado, animal o humano, en una Tierra,  
un día del siglo 21, otro humano llega tarde y rubrica:
De la indignidad nazca la desafección.


Video para ver en otra pestaña
 http://www.youtube.com/watch?v=pj0Y41La43Y

La historia nos dice que cualquiera puede ser repartidor
aun habiendo sido antes repartido. Todos, en un momento
dado, somos o podremos ser culpables. El ser humano es el
problema, no busquéis más explicaciones, sólo soluciones
a los repartidos del hoy. Después de lo conocido, nada
ya os podrá asombrar. Pero somos lo único que les queda
a los inocentes, no hay nada más, ni arriba ni abajo.
El punto de partida: no olvidar, no perdonar nunca lo que
el ser humano ha tenido que pasar.



 Cuanto más sé del ser humano, menos me interesa su historia