Imposible abarcar este fenómeno en una crónica, escribo tan sólo unas cuantas y desorganizadas líneas:
Pasar de hominido a humano no sale gratis, es un riesgo confirmado, y en el tránsito aparece la disfunción religiosa inherente al viaje delirante de irracional a racional. No hay otro camino. Y ya sabéis que se tomó. Lo cual no implica que no sea errado. Algunos lo sabemos ya hace tiempo, pero cuando todos los demás sean conscientes de ello, no habrá caminos suficientes para que los vividores salgan perseguidos a gorrazos. La religión es una adscripción fundamentalmente geográfica. Se cree y defiende aquello que han hecho creer a los de alrededor. Todas verdaderas, ninguna sincera. Todo es admisible, pero sólo si se sabe lo que sea hace, a qué se juega cuando hablamos con una imagen de madera, que si no, es alienación inducida por unos y consentida por otros. Los Estados se han servido y han prestado eterno maridaje a las religiones, cuando no han sido lo mismo, y a día de hoy las siguen considerando muy útiles. Todo es creíble, hasta lo más infantil o barroco.
Y aquí estamos, con disfraz seguimos. Los dioses pueden ser de cualquier manera, únicos, trinos, multi-dioses, hacernos cualquier fechoría, ser medievales, machistas, violentos o cerriles, que todos sirven, que a todos se les venera, teme o se ama, sin conocerlos. Nadie los ha presentado. No asumen responsabilidad alguna sobre lo que sucede, y de todo se les exonera. Situación idílica en los manuales del sometimiento que les hace sospechosamente parecidos a nosotros. Ejercen la permanente denegación de auxilio y se aplaude su inacción. Y los humanos, en justa correspondencia, lo padecen todo, atrocidades, enfermedades, catástrofes, genocidios, y también la libertad religiosa de sentirnos intimidados por castigo eterno en caso de deserción. Y para cerrar el círculo, que habrá premios, pero todo se dará, después, desde el polvo en que quedéis. Ya, pero son otras las cosas ciertas. De un millón de personas pidiendo cosas a un cerezo, a un porcentaje se le cumplen y pasan a tener promesa con el cerezo.
Por lo tanto, para empezar, nunca dejéis la cabeza junto al sombrero en una percha espiritual. No hay peor ignorancia que la del que no quiere ver ni saber, porque se le venga el andamio espiritual al suelo. Para ello, se retuerce la realidad, se niega lo innegable, se blinda el dogma. Pero por muy costoso o poco rentable que sea aceptarlo, estamos solos. Pero es otra la consigna que se lleva: hacen falta empresarios de la fe, necesitamos seguir creyendo, estiremos el invento mientras se nos permita el cuento. Y justo al lado, es otra mi frustración: nada os puedo entregar a cambio, que no tengo interés, que no miento.
Miraos fijamente al espejo y decíos:
"Nos han engañado con todo, ¿me habrán engañado también con la religión?"
El juego trata de caer en la cuenta. De ser racional por encima de temeroso e inducido mortal.
Pero a cambio nada os quito. Quedamos nosotros, el universo y la ciencia. Lo mismo que había antes de caer en la cuenta. Y podéis seguir siendo "buenos" y no ansiar por ello un premio. No aceptar regalos de las entelequias que nos han permitido. Sin acritud, desde la inteligencia, no se perdone nunca lo que sabemos. Mientras, la religión será un rentable cuento para dormir a los mayores. Una violencia que incapacita a los que la padecen para reconocerse como víctimas.
Y es fundamental iniciar el adoctrinamiento desde niños, para crear dependencia y minimizar así las defensas. Las jerarquías ya lo dan todo por hecho, las tramas civiles que las circundan son más axfisiantes y abductoras todavía. No podemos abandonarnos, no podemos abandonarlos. Haití es ya tan sólo un recuerdo. Una gota de agua en el mar del sufrimiento. Más de 300.000 muertos claman repudio. Padres, hijos, ancianos, enfermos, todos masacrados. Y los que quedan se llevan bien con los dioses despiadados que nos hemos dado. Que los quieren ver y saludar, que no ha pasado nada, que no tenemos cosas que saldar, sólo ejercitar sometimiento. Espero que si hubiera estado en mi mano tan sólo avisar de la tragedia, y no lo hubiera hecho, me hicierais una misa, me siguierais alabando, me rezaseis, y me quisiérais mucho. Que no me reprochéis nada, que soy un dios, y por lo tanto, no me reconocéis como enemigo o simplemente me teméis.
Luego, ya en el cielo, sofronizados, os quitarán la memoria con una goma de borrar. Nosotros somos los testigos, y se verán nuevos tiempos sin inventos, que nosotros somos los llamados a salvar a los mendigos, a paliar el sufrimiento, a vencer enfermedades con talento, y a dar a los que piden sustento, sin pedir ni esperar nada a cambio, nuestro fundamento. Que los milagros se hacen todos los días, en los hospitales. Y cuando no los había, los enfermos se morián todos, sin paliativo, hasta las que las nuevas técnicas y medicamentos los sacaban de la muerte y el sufrimiento. Nosotros hemos sido. Pero como siempre digo, a pesar de todo, no olvidar que siempre padecimos y padecemos, la falta de entendimiento. Que el juicio final condene a todos los culpables y a los inventos. Que todo son pinceladas inconexas, que no puedo organizar en mi mente, tantos siglos de abandono, desesperación e ignominia. Nunca temáis a espíritus y dioses, tan sólo al ser humano, el único instigador. Sólo podemos confiar en lo que de bueno nos den los "buenos" y la ciencia, sabiendo que entre tanto, todo se sustancia entre humanos, coronado el mayor paso en falso que ha dado la evolución.
La historia, la tozuda realidad, la inteligencia y la ciencia, son un libro abierto. Lo siento, yo también estoy molesto. Mas si quieres religión en esta vida, atento. Ya luego nos diseminará e igualará a todos el viento. Y todo será recuerdo. Respuestas no las hay. Nadie las tiene. Pero van a ser tan malas como la propia vida. Y la muerte es la prueba palmaria de que todo puede ir a peor en la existencia. Hubo un experimento, que ha resultado cruel, que siempre termina fallido, y no quiero tener nada que ver con él, ni con sus inventos, sólo con los que lo padecieron. La fe no mueve montañas, sólo alienación y dinero.
Y la teología es una ciencia, tan sólo porque lo consentimos. Ya se ha rezado bastante, los aparentes misterios queda relegados a relatos, que la historia no habla de dioses, sólo de humanos que vivieron y perecieron, y con ellos sus esperanzas se fueron, y en un marasmo de confrontación, avances y un primer mundo emergieron, y pudimos llevar la contraria a dioses y a los que los parieron, y al ir entendiéndolo todo, asumir responsabilidades en la Tierra, disipar el humo sagrado, y dar a la ciencia una oportunidad de paliar la existencia , de un nuevo reino terrenal nacido del criterio propio, que cómo no, deberá tener a sus artífices vigilados. En definitiva, no olvidéis que el amo siempre es bueno, para los que viven de él o para los que, temerosos o inconscientes, lo padecen. El silencio de los dioses de hoy es exactamente igual, idéntico, al que producen los que no existen.
Si no olvidáis, si no perdonáis todo lo que sabéis, ningún dios podrá manteneros la mirada. En definitiva, la religión es, en el mejor de los casos, una sobredosis de nada, en el peor, no tengo tamaño de blog suficiente para describirlo, pero siempre, siempre, es el potro de tortura de la inteligencia. Haya un después, algún futuro, que haga que nuestro experimento no quede impune.
No claudicar ante la inercia, el temor o la sumisión; nos necesitamos, nos tenemos, no uséis la violencia, nunca os fiéis de nada, de nadie, tampoco de mí. Moriré, no resucitaré, milagros no puedo hacer, ni decir venid a mí los enfermos, ni llamar a los que sufren, que si nada tengo nada doy, ni prometer puedo; de mí decid tan sólo que una vez estuve y no me quise someter, que le gané ese pulso a la vida, y os avisé.
7-1-2015
No se puede respetar la práctica y el dogma de cualquier credo, o sea, invento. Si fuera así, estaríamos todavía padeciendo al santo oficio, sin podernos zafar de todos los peligros que las religiones representan. La religión no puede ser una patente de corso, un pase franco a cualquier sitio. Se ha de analizar, como todo en esta vida, y sobre todo, se ha de justificar. No puede ser que dos y dos sean cuatro, o cinco si practico una religión, y encima tenga que tragar con ello e incluso subvencionarlo. Las personas pueden merecer respeto o no. Lo que piensan en ningún caso a priori, si contraría los derechos humanos o la inteligencia. Nunca respetaré una religión que por ejemplo encadene a una esclava, como objeto sexual, y que me refrote por la nariz un libro "sagrado" que diga que tiene derecho a hacerlo. De creer, nada de nada, constatar. La creencia no tiene más valor que el posicionamiento ante algo, pero no le da veracidad, existencia alguna. Y ya estamos hartos, muy hartos, de padecer a tanto listo y a tantos rebaños.
¿Religión? no gracias, ya hemos tenido bastante, me doy.
Música para oir en una pestaña nueva
http://www.youtube.com/user/SRaviol?v=cfNI1-gwYXQ