sábado, 11 de febrero de 2012

BATALLA

Música para oir en una pestaña nueva
https://www.youtube.com/watch?v=QMfE8cVCTr8&feature=youtu.be&t=3

De pie, con otros,
calado el casco,
aterido por el
temor y el frío,
de escudo, lanza
y espada vestimos;
sin saber cómo,
de los míos alejado,
entre el gentío,
atiendo las órdenes
que nos arengan,
y nos hablan de
reyes y reinas,
de razones de estado,
de patrias y creencias,
de dioses y cielos que
a morir nos llaman,
a estar convencidos,
de ganar infernales

guerras, y entre
honores, reclamar

para nosotros la gloria
de ser inmortales,
que no van a venir 

los que nos mandan,
los inmorales.

¿Por qué hay que luchar,
por qué ahora la batalla?
dos ejércitos distanciados,
enfrentados, repletos de
gente diversa, de hijos y
padres, a morir o salvarse
cada uno se apresta,
todos siendo enemigo
que acecha; y no puedo
hablarlo con nadie, que
los que me rodean,
vociferan, insoportables,
y tengo otra conciencia,
otra ciencia; mas dos
ejércitos y estos tiempos,
no me tienen en cuenta.


Se da la señal de avanzar,
que no hay estrategia,
tememos y nos temen,
el odio en los gritos nos
guía, y la brutal carrera,
nos lleva a topar con otros
que vienen, y en atroz partida,
crepitar de maderas, metales,
y dientes, se mutilan los
cuerpos, se amontonan
astillados los miembros,

y un hedor de dolor y sangre
lo impregna todo, y a cientos,
a miles, los muertos. 

Que es imposible
defenderse, por todos
los lados me atacan,

lo veo en sus ojos,
que es cuestión de
tiempo, y sin
querer estoy
avocado a matar
o ser matado;
no puedo pararlo,
agotadas las fuerzas,
me desentiendo,
y entonces,

lo siento,
el fuego metálico
de otra espada
atraviesa mi cuerpo,
se ensañan conmigo,
con lanzas y golpes
de martillos,
no puedo pensar,

no puedo mirar,
todo va despacio,
y la húmeda 
gravedad 
me cubre, con
su velo rojo.

Enrique, en favor,
escríbeme un final,

te lo entrego,
hago tuyo, mi duelo.

   ***

Música para oir en una pestaña nueva 
 https://www.youtube.com/watch?v=QMfE8cVCTr8&feature=youtu.be&t=3

Dobla pues
la rodilla, y
conmocionados,
ensangrentados,
los dos quedamos,
entre gritos y vileza,
levanta tú la cabeza,
y apoyado en lo que
queda, mira al
nublado cielo,

sueña una quimera,
pídele que se
desplome, y en
lengua de fuego
eterna,
lo arrase todo,
el antes y el
después,
tenga el mundo
oportunidad, de olvidar
lo vivido, y queden sus

porqués y miserias 
irreconocibles,
entre cenizas,
enterrados.

Y ya perdido,
y sin sentido,
con un último
pensamiento, los
seres queridos,

no oirás la batalla,
ni serás perseguido,
no pueden ya 
matar, ni
más sangre derramar,
que yo lo escribo,
y al volverme tu cara,
buscando un amigo, 
te faltan palabras,  
sé que me imploras,
quieres llegada la hora,
vas a dejar de ser.

De rodillas, tambaleante,
todavía erguido, exhala
un último suspiro,
dile a todo lo que se dio,
que nada cuente contigo, 

que la vida no debió ser,
a nadie se preguntó, 
nadie se pudo oponer,
y envenenado,
un mal invento
llegó envuelto,
como regalo.

Hazlo, guerrero,
por mí que espero,
por todos aquellos 
que fueron,
por los venideros,

que tu última batalla,
sea la insumisión,
pague la sinrazón,
y al saber que alguien
te llora, descansa
en tu paz ahora, 
déjate caer,
del todo, al suelo.