http://www.youtube.com/watch?v=f2NcrNxzkPg
Que me lo cuentas y yo
lo creo, que se sabe cómo es,
pero es el día a día olvido,
ingente es el descuido,
del cómo vive la gente.
Y no sé cómo fuiste a dar,
con esa extraña pareja,
que fue una cita en su hogar,
mas no estaban en la puerta,
y fue por azar recorrer la casa,
y llegar despistada a lo
que era una cocina, y no
había claridad, que sí ruidos,
movimiento, y de repente,
una voz, te anima a entrar,
a pulsar el interruptor,
y pide perdón por no tener
la estancia con luz , que no la
necesitan, que allí comiendo,
es la oscuridad diaria visita,
que no es como nosotros,
que ellos son siempre ciegos.
Y no saber ponerse en su lugar,
porque su lugar eran ellos,
y su reino la negrura, y te piden
que disculpes, porque es fácil
olvidar que haya otros que
quieran verlos; y qué fácil es
perdonar, cuando sus otros
sentidos son versos, oro que
destila el sentimiento, que
humildes piden perdón, a los
que no saben cómo son.
Y es por eso, por eso y todo
lo demás, que ya que de su
pesar hace caso omiso el
universo, sin hablar pueda
pedirles perdón yo, por lo
que nunca han visto, por lo
que no les podré contar, que
a lo que les ha pasado, nunca
hubiera dado permiso.
No sé cómo se le explica a una persona ciega de nacimiento, de qué va el color. Si la discapacidad conforma la vida, se nutre de las demás, cómo será la de un ciego que además no oye ya. Me estremezco si lo pienso, más si a temprana edad, que por eso, tenga el tiempo, tiempo, nunca pase de más, y es mientras, que la ciencia se persone, ayude, presente y futuro enfrente, consuele, y sea nuestra capacidad la de esta gente.
Nunca podamos olvidar, perdonar, de la aventura, el pesado equipaje que arrastramos.